La respiración sucede unas 20.000 veces al día de manera natural. ¿Por qué aprender a respirar?
Porque nuestra moneda energética, con la que pasamos el día y la vida, necesita oxígeno.
Porque la respiración es uno de los mecanismos que utilizamos para la detoxificación. Porque las costillas se unen a las vértebras, y el diafragma es el punto de partida y llegada de nuestras cadenas musculares implicado por tanto en cada uno de nuestros movimientos, y porque es la llave de acceso voluntaria a nuestro sistema nervioso. En un intervalo de 2 a 4 horas se explicarán los conceptos teóricos más básicos de manera sencilla y aterrizada al tipo de público que esté dirigido el taller. Posteriormente, disfrutaremos de la experiencia de una práctica respiratoria y de movimiento guiada que el participante se llevará detallada en un documento con el fin de poder seguir con los aprendizajes en su propio domicilio.



