Nuestros tejidos se organizan en base a las reacciones fisiológicas y bioquímicas que mantienen las funciones de nuestro metabolismo, la información percibida por los 7 sentidos y nuestra autopercepción. Pero la información viaja también en el sentido contrario. A través de nuestra postura vamos a poder modificar esas reacciones, mejorar la interocepción y la propiocepción modelando la manera de percibirme y como decía Cajal esculpir mi propio cerebro.
Esta postura, cuya raíz nace de los mecanismos más profundos de nuestro organismo, se organiza bajo las leyes simples de la mecánica: planos, ejes y poleas o la física: presiones, volúmenes y sistemas de amortiguación.
Desde los pies pasando por el suelo pélvico y acabando en la respiración. Con un programa detallado de entrenamiento con sus respectivas fases para devolver a la musculatura profunda su capacidad de sostén.



