Envejecer significa la pérdida paulatina de algunas facultades y el irremediable deterioro físico y cognitivo, pero también significa sabiduría, experiencia, sosiego y poner en valor las cosas importantes de veras.
¿Y si pudiéramos disfrutar de todas esas ventajas sin las grandes incomodidades que supone cumplir años? La promesa es demasiado atrevida, pero la ciencia ha investigado y mucho sobre cómo optimizar al máximo ese recurso que nos va a permitir, como me gusta decir a mí, “rejuvenecer cumpliendo años”, la energía.
Nuestra moneda energética se produce en la mitocondria y de no malgastarla se encarga nuestro sistema nervioso autónomo. ¿No sabes de lo que te hablo?
Ven a escucharme con papel y boli que vas a tener que apuntar un montón de recursos prácticos y juntos haremos una vuelta a las cosas sencillas de la vida.



