“No olvidemos al Goofus Bird, el pájaro que construye el nido al revés y vuela hacia atrás, porque no le importa adónde va, sino dónde estuvo.”
Jorge Luis Borges, Libro de los seres imaginarios
No sé muy bien adónde voy con esta ilusión que me impulsa a escribir este artículo y los que vendrán después en este blog.
No sé si es el deseo de subirme a los escenarios para contarte lo que voy aprendiendo desde la ciencia y desde la vida, o el anhelo de compartir los talleres donde exploramos, a través del cuerpo, infinitas posibilidades de movimiento
No sé muy bien adónde voy… y no me importa.
Soy un Goofus Bird.
Lo que sí tengo claro es dónde estuve:
en la ausencia de salud.
Durante años habité un cuerpo que a veces susurraba, otras gritaba, gemía, y en ocasiones incluso se retorcía.
Un cuerpo que pedía ser escuchado.
Y entonces comenzó la búsqueda…
Hipócrates nos dejó una genialidad que resuena con fuerza aún hoy:
ARS LONGA, VITA BREVIS.
El arte —y para mí la ciencia y el arte son inseparables— exige un largo camino de aprendizaje para un ser humano cuya vida es, inevitablemente, breve.
De ahí vengo.
De horas interminables de estudio, de práctica, de experiencia en mi propio cuerpo y en el de otros.
Y sin saber aún adónde me llevará este camino, quiero ahorrarte parte de ese recorrido arduo, para que puedas dedicarte a tu verdadero propósito de vida sin que la herramienta imprescindible para alcanzarlo —tu cuerpo— te lo impida con su queja constante.
Como dice Carlos López-Otín: “La salud es el silencio del cuerpo.”
Y aunque todavía no sepa del todo cómo, quiero ayudarte a encontrar las claves que te alejen del ruido.


